Una mente llena de vaivenes, nombres, caras, momentos.
Un corazón lleno de sentimientos, arrepentimientos, sinsabores, amargos sueños.
Una persona rota, loca, desquiciada, indecisa.
Una vida sin orden, sin ley,sin dueño, sin camino.
Unas manos que extrañan, que arañan, que sudan, que se hacen puños.
Unos ojos que lloran, que tiemblan, se enrojecen, se cierran.
Un caos que formaba parte de un supuesto orden que, de nuevo, se rompe.
Un caos alimentado de dudas y que vomita palabras sin sentido.
Una senda por recorrer que en el momento en el que se ve clara
se bifurca en innumerables caminos que llevan a la confusión,
al miedo, al dolor.
Putas palabras calladas, putas palabras soltadas sin más.
Malditos deseos inútiles, malditos días de sombra y viento.
Que se ilumine de una vez el camino, que pongan carteles con la dirección a seguir,
que todo quede en la nada o en el todo pero que no quede en el aire.
Que el humo, de cenizas que se desparraman de la jodida hoguera que habita
en este lugar, se disipe y deje entrever una luna en todo su apogeo.
Que la cruda realidad no se mezcle con los sueños, que algún día vea claro cuál es mi destino.
martes, 17 de abril de 2012
martes, 20 de marzo de 2012
Compañera de mis días y mis noches
Su capacidad para erizarme la piel, para hacerme llorar, para poner frente a mis ojos recuerdos de un pasado que me duele o al que añoro. Su fuerza para hacerme sentir mejor, hacerme sentir viva; su fuerza para, simplemente, hacerme sentir. El poder que ejerce sobre mí y su brutal influencia en mi estado de ánimo. Todo eso y mucho más es lo que ha hecho que me enamore de ella.
Sentir que todo va mal, que el barco se hunde con todo abordo, y, gracias a ella, poder hacer a ese barco salir a flote. Notar como muchos sentimientos te oprimen el pecho y que ella te ayude a que la presión sea cada vez menor. Estallar de alegría y que ella te acompañe.
No albergo palabras para describir qué siento por ella. Es imposible describir cómo me siento cuando la escucho. Es como si todo desapareciese y sólo existiéramos ella y yo. Solas, sin nadie más, compartiendo cosas que no podría compartir con nadie. Dejando a mis lágrimas caer u ofreciendo una amplia sonrisa.
Cada poro de mi piel la siente y me demuestra que ella es uno de mis talones de aquiles. Sí, lo es. Y es que merece la pena conocer todas y cada una de sus facetas.
No puedo darle las gracias por todo lo que ha hecho y hace por mí, pero sí puedo seguir dejándola que me brinde su compañía cada día de mi vida. Ella me hace sentir bien, ella hace que estallen mis sentimientos desenfrenadamente.Ni uno de los días que me restan de vida podría estar sin su presencia cerca.
La música, ella es la que provoca todo esto en mí. Y sólo yo sé lo que siento por ella.
lunes, 5 de marzo de 2012
Perfecto
Año dos mil doce, mes de marzo, madrugada del día seis exactamente: corrientes de positivismo, sueños y ganas de vivir me inundan. Quizá parezca una tontería plasmar esto aquí, pero sé que cuando me sienta mal y lo lea me daré cuenta de que también sé ser positiva y tener ganas y sueños.
Contándome un amigo uno de los viajes que hizo "en su pasado más cercano", me doy cuenta de que lo envido. Sí, pero es envidia buena. Me encantaría coger una moto o, mejor, un coche (dado que de motos no tengo ni un miserable conocimiento) e irme a ver mundo. Sola o en compañía, no me importaría la manera. Lo que me importaría sería el fin de ese viaje: conocer lugares, gente; conocerme a mí misma. Sería algo que me haría feliz, lo sé. Se trata de un sentimiento indescriptible para mí... Hacer miles de fotos hasta en los lugares más recónditos, ver miles de imágenes que jamás se me olvidarían, meditar y darme cuenta de los numerosos placeres que tiene la vida, tener tiempo de echar de menos a mucha gente. Algo así como la típica aventura hippy en la que coges lo imprescindible y te vas a ver mundo sin que nada te importe. Sí, así sería. Sé que quiero hacer uno de esos viajes, sé que lo necesito y también sé que, con un poco de suerte, llegará el día en que lo haga. Y así me doy cuenta de que tengo ilusiones y ganas de hacer muchísimas cosas a lo largo de mi vida; quiero vivirla de la manera que a mí me guste, de la manera que me haga feliz. Este sería un buen punto a favor para sentirme bien. Este es un sueño que recobra fuerza el día de hoy: en el año dos mil doce, en la madrugada del seis de marzo.
Contándome un amigo uno de los viajes que hizo "en su pasado más cercano", me doy cuenta de que lo envido. Sí, pero es envidia buena. Me encantaría coger una moto o, mejor, un coche (dado que de motos no tengo ni un miserable conocimiento) e irme a ver mundo. Sola o en compañía, no me importaría la manera. Lo que me importaría sería el fin de ese viaje: conocer lugares, gente; conocerme a mí misma. Sería algo que me haría feliz, lo sé. Se trata de un sentimiento indescriptible para mí... Hacer miles de fotos hasta en los lugares más recónditos, ver miles de imágenes que jamás se me olvidarían, meditar y darme cuenta de los numerosos placeres que tiene la vida, tener tiempo de echar de menos a mucha gente. Algo así como la típica aventura hippy en la que coges lo imprescindible y te vas a ver mundo sin que nada te importe. Sí, así sería. Sé que quiero hacer uno de esos viajes, sé que lo necesito y también sé que, con un poco de suerte, llegará el día en que lo haga. Y así me doy cuenta de que tengo ilusiones y ganas de hacer muchísimas cosas a lo largo de mi vida; quiero vivirla de la manera que a mí me guste, de la manera que me haga feliz. Este sería un buen punto a favor para sentirme bien. Este es un sueño que recobra fuerza el día de hoy: en el año dos mil doce, en la madrugada del seis de marzo.
martes, 28 de febrero de 2012
Nunca hubo un "nosotros", sólo un "tú" y un "yo"
Quizá fueras tú
o quizá fuera yo.
Pero si hay algo claro es que
jamás existió el quizá de un "nosotros".
Nosotros nunca existimos.
Éramos un "tú" y un "yo", sólo eso.
Dos cuerpos que,
a pesar de tantas uniones,
no llegaron a ser un solo cuerpo.
Dos almas que jamás encontraron
un camino en común.
Murió el "nosotros"
sin siquiera haber existido.
Murió el "nosotros"
y con él, tenlo claro,
también moriste tú.
o quizá fuera yo.
Pero si hay algo claro es que
jamás existió el quizá de un "nosotros".
Nosotros nunca existimos.
Éramos un "tú" y un "yo", sólo eso.
Dos cuerpos que,
a pesar de tantas uniones,
no llegaron a ser un solo cuerpo.
Dos almas que jamás encontraron
un camino en común.
Murió el "nosotros"
sin siquiera haber existido.
Murió el "nosotros"
y con él, tenlo claro,
también moriste tú.
sábado, 25 de febrero de 2012
Bandera blanca
Las personas pedimos paz, la deseamos como el aire que respiramos, mas esto no es posible. Podría decirse que ciertamente la paz no existe. Nosotros mismos somos los que la rompemos y los que no la dejamos vivir. Somos un continuo estado de guerra que finaliza nuestro último día. Nuestra propia vida es una guerra en la que, a medida que pasa el tiempo, se enfrentan distintos bandos rivales. La paz que podamos llegar a sentir tan sólo será esa paz interior que tanto nos cuesta conseguir. Vale que también está condicionada por las circunstancias exteriores, pero en realidad somos nosotros mismos los que la conseguimos (a pesar de la "ayuda" de terceros). Y es que hay tantas guerras que sería imposible exterminarlas todas: además de las que llevan consigo armas y muy sucios intereses, que arrastran tras de sí vidas y vidas, también hay otro tipo de guerras; yo las definiría como guerras de sentimientos. No llega con éstas la sangre al río, pero dañan estrepitosamente a la víctima en la que se alberga este combate. Y es que a lo largo de nuestra vida viviremos millones de sentimientos y a cada momento se producirá en nosotros una guerra con la que te des cuenta de cómo duele sentir.
Por eso yo alzo mi bandera blanca, de forma firme y sin titubear y declaro así mi rendición ante uno de mis sentimientos. Y pensándolo bien no sólo es uno, sino varios contra los que yo lucho. Dejaré levitar mi blanca bandera después de que viva unos instantes de altura, la dejaré caer cual pluma cae al suelo y, detrás de ella, firmaré el pacto que pone fin a esta guerra; aunque el desenlace no haya sido el deseado. Perdí, no pude con mis fuertes rivales... pero sé que ya estoy preparada para la siguiente guerra. No habrá más rendiciones.
Por eso yo alzo mi bandera blanca, de forma firme y sin titubear y declaro así mi rendición ante uno de mis sentimientos. Y pensándolo bien no sólo es uno, sino varios contra los que yo lucho. Dejaré levitar mi blanca bandera después de que viva unos instantes de altura, la dejaré caer cual pluma cae al suelo y, detrás de ella, firmaré el pacto que pone fin a esta guerra; aunque el desenlace no haya sido el deseado. Perdí, no pude con mis fuertes rivales... pero sé que ya estoy preparada para la siguiente guerra. No habrá más rendiciones.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Fin
Todo lo que empieza tiene que terminar. Por lo tanto: mejor elegir una retirada a tiempo que la autodestrucción del propio ser.
viernes, 3 de febrero de 2012
Hay que aprovechar el optimismo,aunque sea pasajero
Hoy será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida. Porque...
Hoy le he ganado la batalla a la montaña de la ropa sucia, hoy, hoy,
ninguna tarea me asusta, ningún encargo me disgusta, porque...
hoy he vuelto a por mi tiempo, hoy me quedo a vivir en mi cuerpo,
sólo espero estar en lo cierto y que todo esto no se quede en el intento.
Hoy será, será, será, será mi primer día
y mañana también y el resto de mi vida.
Porque...
Hoy le he ganado la batalla a la inconsciencia,
a la ignorancia, a la desidia, a la impotencia,
a la vergüenza de que no terminas porque
nunca empiezas
y hasta la fecha no lo he podido nunca asegurar,
pero cuando tú quieras te lo demuestro,
que ya todo ha empezado a mejorar.
To' lo que tenía que dejar
hoy lo voy a dejar para siempre.
Voy a recuperar la costumbre
de considerar los consejos de la gente
y levantar bien alta la frente,
hoy voy a terminar lo que tenía pendiente,
sólo es cuestión de echarle huevos,
tampoco es nada nuevo,
pero hoy me siento fuerte.
Hoy puedo, hoy el premio me lo llevo,
hoy me sobra la energía, es el punto de partida.
Hoy será mi primer día, y mañana también y el resto de mi vida!!
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